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En agosto y septiembre de 2016 la Secretaría de Hacienda le advirtió al Gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, que en la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) los trueques de aguardiente y ron por servicios se estaban haciendo tan mal, que facilitaban la evasión de impuestos y podían llevar a que la Dian cerrara la licorera.

En diciembre de ese mismo año, tributaristas de Robledo & Asociados hicieron alertas similares al gerente General de la FLA, Iván Correa Calderón.


Esta empresa, que está subordinada a la Secretaría de Hacienda, produce al año 60 millones de botellas. Para estimular el consumo, puede regalar en degustaciones y usar para fines publicitarios hasta el 1% de la producción anual, o sea 600.000 unidades.


En análisis realizados en 2016 por Hacienda, se afirmó que en la FLA “las degustaciones no son facturadas en su totalidad”, violando el Estatuto Tributario. Las que sí facturaban, “se hacen sin el lleno de los requisitos legales que exigen las normas tributarias”, pues no se identificaba a quién se le entregaba la mercancía, “no se especifica el valor unitario ni total de los bienes y no se liquida el valor de la estampilla” a favor de la Universidad de Antioquia.


No facturar o hacerlo sin seguir los requisitos legales, “es un hecho sancionable que incluso puede llevar al cierre del establecimiento de comercio”, en esta caso, la FLA.


Hacienda agregó que “la cuenta de degustaciones y los impuestos asumidos no se registran contablemente a nivel de cada tercero”, lo que da sanción tributaria. De enero al 23 de agosto de 2016 la FLA asumió por este concepto $9.861 millones, “valor que para un control administrativo adecuado debería sumarse a los gastos de publicidad. A la fecha (23 de agosto), el número de botellas entregadas para degustación asciende a 1.359.986 botellas”.


En los eventos patrocinados por los comercializadores, Hacienda detectó que la FLA les entregaba un anticipo y al concluir el evento recibía una cuenta de cobro por la totalidad de los dineros invertidos, incluyendo el Impuesto al Valor Agregado (IVA), pero sin discriminar el tributo.


Al decir de Hacienda, cuando el distribuidor no factura ni le cobra el IVA a la licorera, “le estamos facilitando que se pueda descontar estos IVAS en su declaración de IVA y deducir los gastos en su declaración de Renta. Adicionalmente, la FLA y el distribuidor pueden tener problemas fiscales, ya que a través de la información exógena la Dian va a detectar gastos e ingresos respectivamente sin IVA, exponiéndose a procesos de fiscalización”.


En septiembre de 2016, Hacienda le dijo al gobernador que sus alertas debían “ser atendidas en forma inmediata”, porque los incumplimientos podrían terminar en sanciones pecuniarias, penales y disciplinarias.

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