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Los que conocen a Sergio Zuluaga dicen que es un hombre aficionado a la moda, a los vestidos costosos, a los corbatines y a las combinaciones de colores de vanguardia, nunca se le ve desaliñado. Una prueba de esto sucedió este jueves cuando llegó al Palacio de Justicia de Medellín muy prolijo, vestido con traje azul oscuro, camisa blanca y corbata roja, sin embargo, llevaba las manos esposadas y era escoltado por hombres del CTI que lo llevaban directo a su audiencia de legalización de captura pues se le acusa de haber cometido presuntos delitos que se pueden resumir en una sola palabra según las pruebas que dice tener la Fiscalía: corrupción.

 

Al contralor, el encargado de vigilar la transparencia en la administración de los dineros públicos, se le acusa de encontrar irregularidades en contratos realizados en las alcaldías de Jardín, La Pintada, Montebello, San Carlos y de pedir dinero para quedarse callado, para no realizar su trabajo. Se estima que para hacerse el de la vista gorda, Zuluaga Peña recibía entre supuestamente 2.000 y 3.000 millones de pesos. La Fiscalía encontró que llegó a comprar una vivienda cuyo valor oscila entre estas cifras y de contado. SEMANA también obtuvo testimonios que señalan que el contralor era un cliente predilecto en un concesionario de autos de alta gama de Medellín.

 

En los videos que hizo la Fiscalía de la ocupación de bienes de Zuluaga se puede ver la fastuosa casa que tenía en las afueras de la ciudad: vidrios con lamina antirreflejo, piscina y gran pórtico blanco. Según información que conoció esta revista, el funcionario “construyó esta vivienda en la Urbanización Olivares usando dos lotes; tumbó las casas existentes propiedad de un minero ilegal. La mansión está avaluada, con lotes y logística inmobiliaria, en 2 millones de dólares. Después de levantar la construcción se tomó ilegalmente 1.500 metros del lote del edificio Space, alegando seguridad, y montó una huerta con un vecino”. keep reading

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